Skip links

Adri…

Para la mami maravillosa, que me abrió la puerta…

Quería tomarme un momento para agradecerte, no solo por aceptarme, sino por hacerlo con una generosidad que casi no se encuentra. Desde el principio me recibiste como uno más, sin reservas ni distancias, con esa calidez que solo nace en quienes han amado mucho y entienden del amor de verdad.

Entrar a tu familia ha sido un regalo, y lo tengo claro. Porque no llegué a un lugar vacío, sino a un hogar que ha sido cuidado y sostenido por ti y por Pacho. Él, un hombre sabio, de esos que inspiran respeto sin pedirlo. Se le quiere, y espero compartir más con él también. Gracias por guardarme mi lugar, desde por allá en el 2019 que me aparecí en su puerta a dejarle regalos a Mara. La vida —sin saberlo— desde hace mucho tiempo me estaba llevando a conocerlos.

Y aunque nuestros caminos recién empiezan a cruzarse más, sé que su presencia está en la forma en que ustedes cuidan, en lo que enseñan, en lo que consideran estable, bueno, refugio. A veces, cuando veo a Mara tranquila, cuando habla con cariño de su vida, entiendo que parte de esa paz viene de lo que tú y Pacho construyeron con tanto cuidado, a mucha lucha.

Eso me enseñó algo: que las familias no solo se heredan, también se reciben, se continúan, se honran.

Por eso te agradezco doble: por abrirme tu vida, y por dejarme entrar a una historia que empezó mucho antes de que yo apareciera. Por confiar en mí para cuidar lo que ustedes siempre han protegido: a Mara, sus recuerdos, sus luces, sus batallas y sus alegrías.

Prometo acompañarla con respeto, con paciencia, con amor de verdad. Prometo amar lo que ustedes hicieron posible antes de mí. Y prometo cuidar con cariño este espacio que me diste de forma tan genuina.

Gracias por abrirme la puerta, pero más aún por mantenerla abierta.

Con gratitud sincera,
elle dios.

Explore
Move